martes, 1 de septiembre de 2026

El Manejo de las Defensas en el Psicodrama Terapéutico: de la Resistencia a la Espontaneidad

Arie Gustavo Forselledo

Licenciado en Psicología

Director de Psicodrama

 Como se ha desarrollado en múltiples entradas de este blog, el psicodrama es un método psicoterapéutico de carácter vivencial y experiencial que está centrado en la acción. A diferencia de los modelos que privilegian la exploración verbal de los conflictos, el psicodrama invita al Protagonista a representar situaciones, relaciones y experiencias internas en el aquí y ahora. La Dramatización permite, de este modo, que pensamientos, emociones y actos expresados a través de roles en relación, puedan ser observados y transformados mediante la acción misma.

 Es en este marco que las defensas psicológicas adquieren un significado particular cuando se trabaja con psicodrama. Para entender ese significado, presentaremos primero la concepción teórica del Esquema de Roles y Núcleo del Yo del Dr. Jaime Rojas Bermúdez[1]  y luego veremos cómo se tratan las mismas en las sesiones terapéuticas.

 “Las defensas del Yo son puestas en funcionamiento, primariamente, ante la confusión de áreas del Núcleo del Yo. Este nivel “defensivo” corresponde a los denominados “Mecanismos Reparatorios” (MMRR), que son respuestas del Yo hacia el mundo interno o Núcleo del Yo buscando mantener el equilibrio y la discriminación de la información proveniente de sus tres áreas: Mente, Cuerpo y Ambiente expresadas como ideas, fantasías, recuerdos, sensaciones, emociones, así como la diferenciación del individuo con su entorno (discriminación Yo – no Yo).

 Los MMRR están condicionados por las propias funciones yoicas intelectuales, así como por la espontaneidad y creatividad del Yo y, en sus contenidos, estarán marcados por elementos culturales del medio, a saber, conocimientos, creencias, prejuicios, etc.

 Por otro lado, las defensas del Yo se desarrollan también hacia el mundo externo o entorno social, principalmente a través de los Roles Sociales. Cuanto más desarrollados están estos roles, menor es el compromiso psicológico al ejercerlos y, por ello, el individuo dispone de mejores recursos para la protección y defensa de su equilibrio psíquico.

 Las defensas del Yo son, pues, estrategias de protección que éste emplea para minimizar o neutralizar las tensiones internas y externas que generan ansiedad y angustia como señales de peligro. Cuando el peligro es percibido como externo y real, el Sí Mismo Psicológico se dilata y genera un espacio pericorporal mayor de protección, dentro del cual todo estímulo es potencialmente dañino para la integridad del individuo y por fuera de él puede ser controlado y tolerado. Por ello, sólo los roles bien desarrollados pueden ser ejercidos en situaciones de alarma. Cuando el peligro proviene del interior del individuo, el efecto es el mismo, el Sí Mismo Psicológico se dilata y genera el mismo tipo de espacio pericorporal de protección. Aquí es donde los mecanismos de defensa del Yo son claves para neutralizar el “peligro”.

 En este caso, los mecanismos de defensa se aplican de forma inconsciente, por lo que al Yo le resulta particularmente difícil reconocerlos y manejarlos.

 Sin embargo, permiten que el Yo se adapte de manera positiva a la realidad social y mantenga el equilibrio psicológico. Los síntomas de desequilibrio psíquico, malestar e inquietud emocional, los signos y síntomas neuróticos y psicóticos aparecen cuando el Yo no logra defenderse adecuadamente ante la confusión de áreas del Núcleo del Yo o cuando los mecanismos utilizados son rígidos, inmodificables e ineficaces.

 El valor terapéutico del psicodrama en el desarrollo de defensas del Yo eficaces y plásticas, reside en su capacidad para elaborar los conflictos del paciente en el campo laxo del escenario, (con el Sí Mismo Psicológico contraído), mediante técnicas que permiten el aprendizaje y el descubrimiento por la acción, así como la objetivación “externa” de las situaciones planteadas por el cambio de roles y la construcción de imágenes, entre otras técnicas. El aprendizaje y desarrollo de roles sociales también es parte de este proceso de generación de defensas maduras, flexibles y eficaces en el control y protección del equilibrio psíquico.”

 Durante las sesiones de psicodrama terapéutico las defensas pueden manifestarse como evitación, intelectualización, racionalización, bloqueo emocional, silencio, minimización o dificultad para entrar en las escenas construidas con el Director y los Yo-auxiliares.

 En el trabajo psicodramático no se pretende, necesariamente, confrontar o eliminar estas defensas, sino más bien comprenderlas como respuestas del Yo que, en determinados momentos, pudieron haber cumplido una función adaptativa y que en el presente pueden representar patrones rígidos o inadecuados que expresan el conflicto y a la falta de equilibrio.

 Moreno planteaba que uno de los objetivos fundamentales de la psicoterapia era el de favorecer la espontaneidad y la creatividad. El creador del psicodrama definió la espontaneidad como la capacidad de responder adecuadamente ante una situación nueva o de responder de manera novedosa ante una situación conocida.

 Desde esta perspectiva, una defensa excesivamente rígida puede entenderse como una forma de respuesta inflexible, tensa e insatisfactoria. De este modo, ante determinadas circunstancias, la persona reproduce automáticamente esa modalidad conocida de pensar, sentir o actuar que no mejora su adaptación y la mantiene bajo tensión. En este marco, el trabajo psicodramático procura ampliar ese repertorio de respuestas, de modo que la persona pueda descubrir otras modalidades posibles y satisfactorias.

 El Director de psicodrama no necesita interpretar el significado de una resistencia, sino que se pregunta qué función cumple, qué nivel de ansiedad protege y qué condiciones son necesarias para que el Protagonista pueda avanzar sin sentirse desbordado o bloqueado. El caldeamiento como etapa de las sesión de psicodrama resulta especialmente importante en este proceso, ya que le permite al Protagonista contraer su Sí Mismo Psicológico (SMP), disminuyendo la tensión del campo y la ansiedad y lo prepara para el desempeño de sus roles en la Dramatización, en un contexto seguro y  relajado.

 

La Dramatización como vía para flexibilizar las defensas

 Uno de los aportes centrales del psicodrama consiste en transformar el “hablar sobre algo” en el “mostrar cómo es ese algo”. La acción puede facilitar el acceso a dimensiones de la experiencia que permanecen ocultas o parcialmente disponibles cuando la persona utiliza exclusivamente el lenguaje verbal descriptivo. La Dramatización y las técnicas de acción constituyen una herramienta fundamental para conocer, manejar y mejorar las defensas, pero respetándolas y entendiéndolas en su función protectora.

 Por ejemplo, una persona que racionaliza constantemente sus conflictos, puede ser invitada a representar una escena concreta en lugar de explicarla. Al dramatizarla, pueden aparecer gestos, silencios, emociones o impulsos, que son novedosos para el Protagonista y que no estaban presentes en el relato racionalizado y rígido.

 No se trata de “romper” la defensa mediante una intervención brusca, sino de crear las condiciones para que aparezca una experiencia nueva, conducente al aprendizaje para la vida y la catarsis de integración. La acción psicodramática permite ensayar otras formas de responder ante distintas situaciones de vida y comprobar que existen alternativas a los patrones habituales de relación.

 El doble, el espejo y la inversión de roles

 Entre las técnicas más relevantes para el manejo de bloqueos y resistencias se encuentran el doble, el espejo y el cambio o inversión de roles. Estas técnicas forman parte del arsenal técnico tradicional del psicodrama terapéutico.

 El doble[2]

 “En esta técnica, el Yo-auxiliar se ubica al lado del Protagonista tratando de adoptar al máximo la actitud postural y afectiva de éste último (Rojas Bermúdez, 1984).

 Para que el impacto de la acción del Yo-auxiliar sea lo más completa posible, deberá expresar todos lo que el Protagonista siente y piensa y que, por algún motivo no expresa o le cuesta percibir, desempeñándose además con la mayor fidelidad posible. Esto dependerá de la formación, del insight y de la espontaneidad del Yo-auxiliar.

 En el armado de una escena cualquiera, el Protagonista y el Yo-auxiliar dialogan. Ya en la Dramatización, el diálogo continúa hasta que las dificultades del Protagonista aparecen manifiestas. Una de las opciones que el Director tiene en este momento es, precisamente, la de introducir un Doble.

 Si esta es la decisión del Director, la escena continuará y el Yo-auxiliar expresará los miedos, las indecisiones, las emociones bloqueadas o evitadas y los pensamientos no dichos por el Protagonista respecto de la situación dramatizada. El Protagonista seguirá en interacción con su interlocutor, quién no deberá responder al Doble, ya que éste es una especie de "conciencia auxiliar" del Protagonista.

 Como ya se mencionó, “la eficiencia del Doble dependerá de su habilidad para percibir y comprender en pleno diálogo la zona y el tipo de conflicto del Protagonista, así como sus medios de defensa, a los efectos de ir esclareciendo los sentimientos e intereses en juego” (Rojas Bermúdez, 1984).”

 El Espejo[3]

 “La técnica del espejo es considerada como un eficaz procedimiento de confrontación, ya que permite al paciente “verse” a sí mismo en una reproducción del rol que acaba de interpretar.

 Siguiendo a Moreno (1966) “Cuando el paciente no puede presentarse a sí mismo, en palabras o en acciones, el yo auxiliar se coloca en la parte activa del espacio psicodramático. El paciente o los pacientes permanecen sentados en el grupo. El yo auxiliar reactúa al paciente, copiando su comportamiento y tratando de expresar sus sentimientos con la palabra y el movimiento, y muestra así al paciente o a los pacientes, “como en un espejo”, de qué manera lo perciben los demás”.

 La técnica del espejo se diferencia del doble en que no agrega nada, ni verbal ni físicamente, a lo mostrado por el Protagonista en la escena, reproduciendo lo más fielmente posible sus conductas corporales y verbales.

 Durante la re-dramatización realizada por el Yo-auxiliar el Protagonista permanece en el contexto grupal junto al Auditorio, lo que le permite alejarse de la escena y tomar perspectiva de la misma.

 “La fase del "reconocimiento del Yo" corresponde al método psicodramático del espejo. Conocemos todos el asombro incansable de los niños al verse en el espejo. Al principio el niño no es consciente de que ve en el espejo una imagen de sí mismo. Pero lo que ve, lo inquieta y para convencerse de que es real, saca la lengua o hace cualquier otro movimiento. Cuando finalmente el niño comprende que la imagen del espejo es su propia imagen, se ha producido en su crecimiento un punto crítico, un progreso decisivo en la comprensión de sí mismo” (Moreno, 1966).

 Se puede afirmar que el objetivo principal de la técnica es el de ofrecer al paciente la posibilidad de objetivarse a sí mismo en las situaciones conflictivas representadas en la Dramatización, con la perspectiva que da el verse desde afuera.  La distancia real y emocional que ello representa,  facilita el insight y la comprensión del conflicto. Es muy común ver la reacción positiva del paciente cuando puede percibir que la imagen que daba a los demás era significativamente distinta a la que él tenía de sí mismo.”

 La inversión de roles[4]

 “La inversión de roles es una de las técnicas más empleadas en el psicodrama y una de las que lo caracteriza. Esta técnica se basa en el principio del “Encuentro” que, al igual que el psicodrama, fue creada por Jacobo L. Moreno.

 El principio del encuentro es una de las bases conceptuales del pensamiento filosófico, de la visión antropológica y del modelo psicoterapéutico de Moreno.

 (…) Y esto es porque Moreno cree que el encuentro es “estar uno con otro”, como fenómeno esencial de la naturaleza social humana. En el encuentro dos personas son capaces de ponerse cada una en el lugar de la otra con una correcta percepción télica y actuando con espontaneidad. Es pues, una cualidad humana que no puede prepararse ni preverse de antemano, y sólo puede acontecer en el instante.

 El encuentro permite al ser humano relacionarse consigo mismo, con el otro en el mundo y con la trascendencia.

 (…) De este modo cada uno en la interacción se coloca en el lugar del otro encarnado su personaje, adoptando su actitud física y compenetrándose con la manera del ser del rol complementario.

 Si la técnica se desarrolla apropiadamente, el Protagonista tiene la invalorable posibilidad de “ver desde adentro” la realidad del otro, confrontándose con lo que pensaba antes de él y logrando la vivencia simultánea de los dos roles contrapuestos. La comprensión resultante puede, aunque no siempre, permitir el insight psicodramático o catarsis de integración.

 Objetivos

 - Cambiar el rol jugado por el Protagonista por el de su interlocutor o interlocutora a fin de permitirle explicar, entender y aprender un hecho o situación, a partir del punto de vista del otro.

 - Objetivar una situación de aprendizaje a partir de la realidad y punto de vista del "Otro", así como verse a "si mismo" en acción desde el rol complementario. Esto otorga la posibilidad de la vivencia simultánea de los roles complementarios, lo que ayuda a mejorar la comprensión de la situación y de la relación recíproca.

 Procedimiento

 Bien aplicada, la técnica de inversión de roles, produce beneficios significativos en el procesos psicoterapéutico o pedagógico y es, posiblemente, la más utilizada por su sencillez y sus resultados. El Director solicita al Protagonista que se ubique en la posición de su interlocutor y adopte su rol y su actitud. Luego pide que se reinicie la Dramatización desde el punto en que había quedado o, en algunos casos, que se retome desde el principio, con los roles invertidos. Posteriormente, en la etapa de comentarios, le pide al Protagonista que manifieste que piensa y siente de haber estado en el “lugar del otro”.”

 El rol del Director

 El Director de Psicodrama debe mantener un equilibrio entre facilitar la exploración y proteger al Protagonista de una activación emocional excesiva. El manejo de las defensas requiere, por tanto, sensibilidad clínica y atención al nivel de preparación de la persona.

 Una intervención adecuada puede consistir en acercarse gradualmente a la escena, modificar el ritmo, introducir una técnica de apoyo o regresar a una situación menos amenazante. La espontaneidad no significa ausencia de estructura: precisamente el encuadre, el calentamiento y la conducción terapéutica proporcionan las condiciones necesarias para que pueda aparecer una respuesta nueva.

 En este sentido, el Director construye con el Protagonista la puesta en escena para la Dramatización, pero no sugiere ni impone nada y mucho menos interpreta el sentido o valor de sus resistencias. El Director trabaja sobre hipótesis dramáticas y terapéuticas que son puestas en juego por los Yo-auxiliares y las técnicas empleadas y que el Protagonista confirma, modifica o rechaza. Esta característica protege la autonomía del paciente y convierte a la intervención terapéutica en un proceso de exploración y descubrimiento libre de contaminaciones.

 De la defensa rígida a una respuesta más flexible

 El propósito último del manejo de las defensas en el psicodrama terapéutico no es dejar al individuo sin defensas, sino favorecer una mayor flexibilidad psicológica en el manejo de las mismas. Una respuesta que alguna vez fue necesaria puede dejar de serlo cuando la persona adquiere nuevos recursos y descubre otras posibilidades de acción.

 La Dramatización proporciona un espacio de experimentación y aprendizaje en el que es posible modificar una situación de vida, probar respuestas diferentes, cambiar roles y volver a experimentar. Moreno consideraba precisamente que la acción psicodramática permitía diferenciar y corregir, en un contexto protegido, roles sociales y modalidades comportamentales, que resultaban inadecuados en la vida cotidiana del paciente.

 En otras palabras, el psicodrama terapéutico ayuda a la persona a desarrollar la espontaneidad y la creatividad como herramientas de liberación y cambio en las situaciones conflictivas, rígidas y sintomáticas. El en el psicodrama supone, así, ampliar el repertorio de roles y recuperar la posibilidad de responder de manera más libre, adecuada y creativa ante las distintas situaciones de la vida.

 Bibliografía

 

1.       BLATNER, Alan, “Bases del Psicodrama” Ed. Pax. Mexico, 2005 - FORSELLEDO, Ariel Gustavo. "El Psicodrama Pedagógico” Serie: Temas de Psicodrama. Publicaciones de UNESU,. Montevideo, 2008. - MORENO, J. L. “Psicoterapia de grupos y psicodrama” FCE México, 1966.

2.      FORSELLEDO, A.G. "Temas de Psicodrama - Teoría, Metodología y Técnicas".  Publicación del blog: “Temas de Psicoterapia de Grupo y Psicodrama” http://temasdepsicoterapia.blogspot.com/  Primera Edición, Arlington, VA, 2017.

3.      FORSELLEDO, A.G. Técnica de “El Doble” Blog: “Temas de Psicoterapia de Grupo y Psicodrama” http://temasdepsicoterapia.blogspot.com/ Arlington, VA 2017

4.      FORSELLEDO, A.G. Técnica de “El Espejo” Blog: “Temas de Psicoterapia de Grupo y Psicodrama” http://temasdepsicoterapia.blogspot.com/ Arlington, VA 2017

5.      FORSELLEDO, A.G. Técnica de “La Inversión de Roles” Blog: “Temas de Psicoterapia de Grupo y Psicodrama” http://temasdepsicoterapia.blogspot.com/ Arlington, VA 2017

6.      ROJAS BERMUDEZ, Jaime G. " El Núcleo del Yo". Buenos Aires, Ed. Celcius, 1984.

7.      ROJAS BERMUDEZ, Jaime G. "Qué es el Psicodrama" Buenos Aires, Ed. Celcius, 1984.

8.    ROJAS BERMUDEZ, J.G. “Teoria y Técnica Psicodramáticas”. Ediciones Paidos Ibérica, S.A. Primera Edición. Barcelona, 1997

 



[1] Fragmento tomado de FORSELLEDO, A.G. “Temas de Psicodrama”. Una publicación del blog: “Temas de Psicoterapia de Grupo y Psicodrama” http://temasdepsicoterapia.blogspot.com/ Arlington, VA 2017

[2] FORSELLEDO, A.G. Técnica de “El Doble” Blog: “Temas de Psicoterapia de Grupo y Psicodrama” http://temasdepsicoterapia.blogspot.com/ Arlington, VA 2017

[3] FORSELLEDO, A.G. Técnica de “El Espejo” Blog: “Temas de Psicoterapia de Grupo y Psicodrama” http://temasdepsicoterapia.blogspot.com/ Arlington, VA 2017

[4] FORSELLEDO, A.G. Técnica de “La Inversión de Roles” Blog: “Temas de Psicoterapia de Grupo y Psicodrama” http://temasdepsicoterapia.blogspot.com/ Arlington, VA 2017

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