martes, 1 de septiembre de 2026

El Manejo de las Defensas en el Psicodrama Terapéutico: de la Resistencia a la Espontaneidad

Arie Gustavo Forselledo

Licenciado en Psicología

Director de Psicodrama

 Como se ha desarrollado en múltiples entradas de este blog, el psicodrama es un método psicoterapéutico de carácter vivencial y experiencial que está centrado en la acción. A diferencia de los modelos que privilegian la exploración verbal de los conflictos, el psicodrama invita al Protagonista a representar situaciones, relaciones y experiencias internas en el aquí y ahora. La Dramatización permite, de este modo, que pensamientos, emociones y actos expresados a través de roles en relación, puedan ser observados y transformados mediante la acción misma.

 Es en este marco que las defensas psicológicas adquieren un significado particular cuando se trabaja con psicodrama. Para entender ese significado, presentaremos primero la concepción teórica del Esquema de Roles y Núcleo del Yo del Dr. Jaime Rojas Bermúdez[1]  y luego veremos cómo se tratan las mismas en las sesiones terapéuticas.

 “Las defensas del Yo son puestas en funcionamiento, primariamente, ante la confusión de áreas del Núcleo del Yo. Este nivel “defensivo” corresponde a los denominados “Mecanismos Reparatorios” (MMRR), que son respuestas del Yo hacia el mundo interno o Núcleo del Yo buscando mantener el equilibrio y la discriminación de la información proveniente de sus tres áreas: Mente, Cuerpo y Ambiente expresadas como ideas, fantasías, recuerdos, sensaciones, emociones, así como la diferenciación del individuo con su entorno (discriminación Yo – no Yo).

 Los MMRR están condicionados por las propias funciones yoicas intelectuales, así como por la espontaneidad y creatividad del Yo y, en sus contenidos, estarán marcados por elementos culturales del medio, a saber, conocimientos, creencias, prejuicios, etc.

 Por otro lado, las defensas del Yo se desarrollan también hacia el mundo externo o entorno social, principalmente a través de los Roles Sociales. Cuanto más desarrollados están estos roles, menor es el compromiso psicológico al ejercerlos y, por ello, el individuo dispone de mejores recursos para la protección y defensa de su equilibrio psíquico.

 Las defensas del Yo son, pues, estrategias de protección que éste emplea para minimizar o neutralizar las tensiones internas y externas que generan ansiedad y angustia como señales de peligro. Cuando el peligro es percibido como externo y real, el Sí Mismo Psicológico se dilata y genera un espacio pericorporal mayor de protección, dentro del cual todo estímulo es potencialmente dañino para la integridad del individuo y por fuera de él puede ser controlado y tolerado. Por ello, sólo los roles bien desarrollados pueden ser ejercidos en situaciones de alarma. Cuando el peligro proviene del interior del individuo, el efecto es el mismo, el Sí Mismo Psicológico se dilata y genera el mismo tipo de espacio pericorporal de protección. Aquí es donde los mecanismos de defensa del Yo son claves para neutralizar el “peligro”.

 En este caso, los mecanismos de defensa se aplican de forma inconsciente, por lo que al Yo le resulta particularmente difícil reconocerlos y manejarlos.

 Sin embargo, permiten que el Yo se adapte de manera positiva a la realidad social y mantenga el equilibrio psicológico. Los síntomas de desequilibrio psíquico, malestar e inquietud emocional, los signos y síntomas neuróticos y psicóticos aparecen cuando el Yo no logra defenderse adecuadamente ante la confusión de áreas del Núcleo del Yo o cuando los mecanismos utilizados son rígidos, inmodificables e ineficaces.

 El valor terapéutico del psicodrama en el desarrollo de defensas del Yo eficaces y plásticas, reside en su capacidad para elaborar los conflictos del paciente en el campo laxo del escenario, (con el Sí Mismo Psicológico contraído), mediante técnicas que permiten el aprendizaje y el descubrimiento por la acción, así como la objetivación “externa” de las situaciones planteadas por el cambio de roles y la construcción de imágenes, entre otras técnicas. El aprendizaje y desarrollo de roles sociales también es parte de este proceso de generación de defensas maduras, flexibles y eficaces en el control y protección del equilibrio psíquico.”

 Durante las sesiones de psicodrama terapéutico las defensas pueden manifestarse como evitación, intelectualización, racionalización, bloqueo emocional, silencio, minimización o dificultad para entrar en las escenas construidas con el Director y los Yo-auxiliares.

 En el trabajo psicodramático no se pretende, necesariamente, confrontar o eliminar estas defensas, sino más bien comprenderlas como respuestas del Yo que, en determinados momentos, pudieron haber cumplido una función adaptativa y que en el presente pueden representar patrones rígidos o inadecuados que expresan el conflicto y a la falta de equilibrio.

 Moreno planteaba que uno de los objetivos fundamentales de la psicoterapia era el de favorecer la espontaneidad y la creatividad. El creador del psicodrama definió la espontaneidad como la capacidad de responder adecuadamente ante una situación nueva o de responder de manera novedosa ante una situación conocida.

 Desde esta perspectiva, una defensa excesivamente rígida puede entenderse como una forma de respuesta inflexible, tensa e insatisfactoria. De este modo, ante determinadas circunstancias, la persona reproduce automáticamente esa modalidad conocida de pensar, sentir o actuar que no mejora su adaptación y la mantiene bajo tensión. En este marco, el trabajo psicodramático procura ampliar ese repertorio de respuestas, de modo que la persona pueda descubrir otras modalidades posibles y satisfactorias.

 El Director de psicodrama no necesita interpretar el significado de una resistencia, sino que se pregunta qué función cumple, qué nivel de ansiedad protege y qué condiciones son necesarias para que el Protagonista pueda avanzar sin sentirse desbordado o bloqueado. El caldeamiento como etapa de las sesión de psicodrama resulta especialmente importante en este proceso, ya que le permite al Protagonista contraer su Sí Mismo Psicológico (SMP), disminuyendo la tensión del campo y la ansiedad y lo prepara para el desempeño de sus roles en la Dramatización, en un contexto seguro y  relajado.

 

La Dramatización como vía para flexibilizar las defensas

 Uno de los aportes centrales del psicodrama consiste en transformar el “hablar sobre algo” en el “mostrar cómo es ese algo”. La acción puede facilitar el acceso a dimensiones de la experiencia que permanecen ocultas o parcialmente disponibles cuando la persona utiliza exclusivamente el lenguaje verbal descriptivo. La Dramatización y las técnicas de acción constituyen una herramienta fundamental para conocer, manejar y mejorar las defensas, pero respetándolas y entendiéndolas en su función protectora.

 Por ejemplo, una persona que racionaliza constantemente sus conflictos, puede ser invitada a representar una escena concreta en lugar de explicarla. Al dramatizarla, pueden aparecer gestos, silencios, emociones o impulsos, que son novedosos para el Protagonista y que no estaban presentes en el relato racionalizado y rígido.

 No se trata de “romper” la defensa mediante una intervención brusca, sino de crear las condiciones para que aparezca una experiencia nueva, conducente al aprendizaje para la vida y la catarsis de integración. La acción psicodramática permite ensayar otras formas de responder ante distintas situaciones de vida y comprobar que existen alternativas a los patrones habituales de relación.

 El doble, el espejo y la inversión de roles

 Entre las técnicas más relevantes para el manejo de bloqueos y resistencias se encuentran el doble, el espejo y el cambio o inversión de roles. Estas técnicas forman parte del arsenal técnico tradicional del psicodrama terapéutico.

 El doble[2]

 “En esta técnica, el Yo-auxiliar se ubica al lado del Protagonista tratando de adoptar al máximo la actitud postural y afectiva de éste último (Rojas Bermúdez, 1984).

 Para que el impacto de la acción del Yo-auxiliar sea lo más completa posible, deberá expresar todos lo que el Protagonista siente y piensa y que, por algún motivo no expresa o le cuesta percibir, desempeñándose además con la mayor fidelidad posible. Esto dependerá de la formación, del insight y de la espontaneidad del Yo-auxiliar.

 En el armado de una escena cualquiera, el Protagonista y el Yo-auxiliar dialogan. Ya en la Dramatización, el diálogo continúa hasta que las dificultades del Protagonista aparecen manifiestas. Una de las opciones que el Director tiene en este momento es, precisamente, la de introducir un Doble.

 Si esta es la decisión del Director, la escena continuará y el Yo-auxiliar expresará los miedos, las indecisiones, las emociones bloqueadas o evitadas y los pensamientos no dichos por el Protagonista respecto de la situación dramatizada. El Protagonista seguirá en interacción con su interlocutor, quién no deberá responder al Doble, ya que éste es una especie de "conciencia auxiliar" del Protagonista.

 Como ya se mencionó, “la eficiencia del Doble dependerá de su habilidad para percibir y comprender en pleno diálogo la zona y el tipo de conflicto del Protagonista, así como sus medios de defensa, a los efectos de ir esclareciendo los sentimientos e intereses en juego” (Rojas Bermúdez, 1984).”

 El Espejo[3]

 “La técnica del espejo es considerada como un eficaz procedimiento de confrontación, ya que permite al paciente “verse” a sí mismo en una reproducción del rol que acaba de interpretar.

 Siguiendo a Moreno (1966) “Cuando el paciente no puede presentarse a sí mismo, en palabras o en acciones, el yo auxiliar se coloca en la parte activa del espacio psicodramático. El paciente o los pacientes permanecen sentados en el grupo. El yo auxiliar reactúa al paciente, copiando su comportamiento y tratando de expresar sus sentimientos con la palabra y el movimiento, y muestra así al paciente o a los pacientes, “como en un espejo”, de qué manera lo perciben los demás”.

 La técnica del espejo se diferencia del doble en que no agrega nada, ni verbal ni físicamente, a lo mostrado por el Protagonista en la escena, reproduciendo lo más fielmente posible sus conductas corporales y verbales.

 Durante la re-dramatización realizada por el Yo-auxiliar el Protagonista permanece en el contexto grupal junto al Auditorio, lo que le permite alejarse de la escena y tomar perspectiva de la misma.

 “La fase del "reconocimiento del Yo" corresponde al método psicodramático del espejo. Conocemos todos el asombro incansable de los niños al verse en el espejo. Al principio el niño no es consciente de que ve en el espejo una imagen de sí mismo. Pero lo que ve, lo inquieta y para convencerse de que es real, saca la lengua o hace cualquier otro movimiento. Cuando finalmente el niño comprende que la imagen del espejo es su propia imagen, se ha producido en su crecimiento un punto crítico, un progreso decisivo en la comprensión de sí mismo” (Moreno, 1966).

 Se puede afirmar que el objetivo principal de la técnica es el de ofrecer al paciente la posibilidad de objetivarse a sí mismo en las situaciones conflictivas representadas en la Dramatización, con la perspectiva que da el verse desde afuera.  La distancia real y emocional que ello representa,  facilita el insight y la comprensión del conflicto. Es muy común ver la reacción positiva del paciente cuando puede percibir que la imagen que daba a los demás era significativamente distinta a la que él tenía de sí mismo.”

 La inversión de roles[4]

 “La inversión de roles es una de las técnicas más empleadas en el psicodrama y una de las que lo caracteriza. Esta técnica se basa en el principio del “Encuentro” que, al igual que el psicodrama, fue creada por Jacobo L. Moreno.

 El principio del encuentro es una de las bases conceptuales del pensamiento filosófico, de la visión antropológica y del modelo psicoterapéutico de Moreno.

 (…) Y esto es porque Moreno cree que el encuentro es “estar uno con otro”, como fenómeno esencial de la naturaleza social humana. En el encuentro dos personas son capaces de ponerse cada una en el lugar de la otra con una correcta percepción télica y actuando con espontaneidad. Es pues, una cualidad humana que no puede prepararse ni preverse de antemano, y sólo puede acontecer en el instante.

 El encuentro permite al ser humano relacionarse consigo mismo, con el otro en el mundo y con la trascendencia.

 (…) De este modo cada uno en la interacción se coloca en el lugar del otro encarnado su personaje, adoptando su actitud física y compenetrándose con la manera del ser del rol complementario.

 Si la técnica se desarrolla apropiadamente, el Protagonista tiene la invalorable posibilidad de “ver desde adentro” la realidad del otro, confrontándose con lo que pensaba antes de él y logrando la vivencia simultánea de los dos roles contrapuestos. La comprensión resultante puede, aunque no siempre, permitir el insight psicodramático o catarsis de integración.

 Objetivos

 - Cambiar el rol jugado por el Protagonista por el de su interlocutor o interlocutora a fin de permitirle explicar, entender y aprender un hecho o situación, a partir del punto de vista del otro.

 - Objetivar una situación de aprendizaje a partir de la realidad y punto de vista del "Otro", así como verse a "si mismo" en acción desde el rol complementario. Esto otorga la posibilidad de la vivencia simultánea de los roles complementarios, lo que ayuda a mejorar la comprensión de la situación y de la relación recíproca.

 Procedimiento

 Bien aplicada, la técnica de inversión de roles, produce beneficios significativos en el procesos psicoterapéutico o pedagógico y es, posiblemente, la más utilizada por su sencillez y sus resultados. El Director solicita al Protagonista que se ubique en la posición de su interlocutor y adopte su rol y su actitud. Luego pide que se reinicie la Dramatización desde el punto en que había quedado o, en algunos casos, que se retome desde el principio, con los roles invertidos. Posteriormente, en la etapa de comentarios, le pide al Protagonista que manifieste que piensa y siente de haber estado en el “lugar del otro”.”

 El rol del Director

 El Director de Psicodrama debe mantener un equilibrio entre facilitar la exploración y proteger al Protagonista de una activación emocional excesiva. El manejo de las defensas requiere, por tanto, sensibilidad clínica y atención al nivel de preparación de la persona.

 Una intervención adecuada puede consistir en acercarse gradualmente a la escena, modificar el ritmo, introducir una técnica de apoyo o regresar a una situación menos amenazante. La espontaneidad no significa ausencia de estructura: precisamente el encuadre, el calentamiento y la conducción terapéutica proporcionan las condiciones necesarias para que pueda aparecer una respuesta nueva.

 En este sentido, el Director construye con el Protagonista la puesta en escena para la Dramatización, pero no sugiere ni impone nada y mucho menos interpreta el sentido o valor de sus resistencias. El Director trabaja sobre hipótesis dramáticas y terapéuticas que son puestas en juego por los Yo-auxiliares y las técnicas empleadas y que el Protagonista confirma, modifica o rechaza. Esta característica protege la autonomía del paciente y convierte a la intervención terapéutica en un proceso de exploración y descubrimiento libre de contaminaciones.

 De la defensa rígida a una respuesta más flexible

 El propósito último del manejo de las defensas en el psicodrama terapéutico no es dejar al individuo sin defensas, sino favorecer una mayor flexibilidad psicológica en el manejo de las mismas. Una respuesta que alguna vez fue necesaria puede dejar de serlo cuando la persona adquiere nuevos recursos y descubre otras posibilidades de acción.

 La Dramatización proporciona un espacio de experimentación y aprendizaje en el que es posible modificar una situación de vida, probar respuestas diferentes, cambiar roles y volver a experimentar. Moreno consideraba precisamente que la acción psicodramática permitía diferenciar y corregir, en un contexto protegido, roles sociales y modalidades comportamentales, que resultaban inadecuados en la vida cotidiana del paciente.

 En otras palabras, el psicodrama terapéutico ayuda a la persona a desarrollar la espontaneidad y la creatividad como herramientas de liberación y cambio en las situaciones conflictivas, rígidas y sintomáticas. El en el psicodrama supone, así, ampliar el repertorio de roles y recuperar la posibilidad de responder de manera más libre, adecuada y creativa ante las distintas situaciones de la vida.

 Bibliografía

 

1.       BLATNER, Alan, “Bases del Psicodrama” Ed. Pax. Mexico, 2005 - FORSELLEDO, Ariel Gustavo. "El Psicodrama Pedagógico” Serie: Temas de Psicodrama. Publicaciones de UNESU,. Montevideo, 2008. - MORENO, J. L. “Psicoterapia de grupos y psicodrama” FCE México, 1966.

2.      FORSELLEDO, A.G. "Temas de Psicodrama - Teoría, Metodología y Técnicas".  Publicación del blog: “Temas de Psicoterapia de Grupo y Psicodrama” http://temasdepsicoterapia.blogspot.com/  Primera Edición, Arlington, VA, 2017.

3.      FORSELLEDO, A.G. Técnica de “El Doble” Blog: “Temas de Psicoterapia de Grupo y Psicodrama” http://temasdepsicoterapia.blogspot.com/ Arlington, VA 2017

4.      FORSELLEDO, A.G. Técnica de “El Espejo” Blog: “Temas de Psicoterapia de Grupo y Psicodrama” http://temasdepsicoterapia.blogspot.com/ Arlington, VA 2017

5.      FORSELLEDO, A.G. Técnica de “La Inversión de Roles” Blog: “Temas de Psicoterapia de Grupo y Psicodrama” http://temasdepsicoterapia.blogspot.com/ Arlington, VA 2017

6.      ROJAS BERMUDEZ, Jaime G. " El Núcleo del Yo". Buenos Aires, Ed. Celcius, 1984.

7.      ROJAS BERMUDEZ, Jaime G. "Qué es el Psicodrama" Buenos Aires, Ed. Celcius, 1984.

8.    ROJAS BERMUDEZ, J.G. “Teoria y Técnica Psicodramáticas”. Ediciones Paidos Ibérica, S.A. Primera Edición. Barcelona, 1997

 



[1] Fragmento tomado de FORSELLEDO, A.G. “Temas de Psicodrama”. Una publicación del blog: “Temas de Psicoterapia de Grupo y Psicodrama” http://temasdepsicoterapia.blogspot.com/ Arlington, VA 2017

[2] FORSELLEDO, A.G. Técnica de “El Doble” Blog: “Temas de Psicoterapia de Grupo y Psicodrama” http://temasdepsicoterapia.blogspot.com/ Arlington, VA 2017

[3] FORSELLEDO, A.G. Técnica de “El Espejo” Blog: “Temas de Psicoterapia de Grupo y Psicodrama” http://temasdepsicoterapia.blogspot.com/ Arlington, VA 2017

[4] FORSELLEDO, A.G. Técnica de “La Inversión de Roles” Blog: “Temas de Psicoterapia de Grupo y Psicodrama” http://temasdepsicoterapia.blogspot.com/ Arlington, VA 2017

viernes, 1 de mayo de 2026

Anorexia nerviosa y psicodrama: intervención a través de la silueta

Beatriz Rojas Gracía
Consulta privada. Sevilla

Apuntes de Psicología
2013, Vol. 31, número 3, págs. 379-384.
ISSN 0213-3334

Universidad de Cádiz, Universidad de Córdoba,
Colegio Oficial de Psicología de Andalucía Occidental,
Universidad de Huelva, Universidad de Sevilla

Resumen

En este artículo se expone el trabajo realizado en un grupo de terapia de mujeres con anorexia nerviosa restrictiva, usuarias de una asociación para personas con trastornos de la conducta alimentaria. A partir de la técnica de la silueta y a través de distintos ejercicios psicodramáticos se trabajó sobre dos factores comunes en los trastornos de la conducta alimentaria: el rechazo al propio cuerpo y la distorsión de la imagen corporal.

Este trabajo ayudó a las pacientes a reconocer la distorsión de la imagen corporal que tenían y aceptar que su figura fue la que mostró la silueta real.Palabras clave: anorexia nerviosa restrictiva, distorsión de la imagen corporal, rechazo al cuerpo, ejercicios psicodramáticos.

Nota del Blog:
Difundimos este artículo de dominio público dada su relevancia clínica.

Acceda al documento completo aquí


sábado, 16 de agosto de 2025

Psicodrama y Anorexia Nerviosa

Ariel Gustavo Forselledo
Licenciado en Psicología
Director de Psicodrama

En la visión genética y estrucutralista del psicodrama terapéutico, la anorexia es una manifestación de trastornos más profundos en la identidad y el desarrollo del Yo, vinculada a fallas en la estructuración psíquica del individuo. El autor desarrolla algunos elementos básicos del diagnóstico, psicopatología y tratamiento de la anorexia nerviosa mediante el psicodrama terapéutico.


Descargar aquí el documento completo en forma gratuita

miércoles, 12 de marzo de 2025

 
El Psicodrama en el Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC)
Ariel Gustavo Forselledo
Licenciado en Psicología
Director de Psicodrama
 
Durante la pandemia del COVID-19, la Asociación Uruguaya de Psicodrama y Psicoterapia de Grupo instrumentó una serie de cursos teóricos online para los alumnos que estaban realizando la formación de Directores y Yo-Auxiliares en Psicodrama.
 
En ese marco, el autor desarrolló una serie de módulos virtuales, entre los que se encontraba el denominado “Ciclo de Cuadros Clínicos y Psicodrama”.
 
Uno de los cuadros clínicos correspondía al Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC) y su tratamiento con psicodrama terapéutico. A continuación se presentan y pueden descargarse las siguientes guías de clase:
 
1. ¿Qué es el Trastorno ObsesivoCompulsivo (TOC)?
2. El Núcleo del Yo en el TOC
3. El Psicodrama en el TrastornoObsesivo Compulsivo (TOC)
 
Se autoriza su reproducción total o parcial citando la fuente.

lunes, 10 de febrero de 2025

Técnica: Dramatización de la Fobia
Ariel Gustavo Forselledo

Licenciado en Psicología
Director de Psicodrama


En el psicodrama terapéutico hay múltiples formas de tratar las neurosis fóbicas. Ellas implican la utilización de técnicas que permiten que el paciente explore y enfrente sus miedos en un campo relajado y seguro.

Una de esas técnicas es la denominada "Dramatización de la Fobia", la cual posibilita que el paciente externalice el objeto fóbico[1], comprenda sus orígenes y desarrolle nuevas formas de confrontación con el mismo, sin la ansiedad que se presenta en la vida social.

Figura 1
Ante la presencia del objeto fóbico: Respuestas neuróticas de evitación, tranquilización y acompañamiento




Objetivos de la técnica:

· Externalizar el miedo asociado al objeto fóbico y reducir su impacto emocional.
· Identificar y trabajar los pensamientos y emociones subyacentes.
· Promover la confrontación de la fobia sin la evitación y la tranquilización neuróticas.
· Facilitar la catarsis de integración del conflicto intrapsíquico .

Desarrollo de la técnica:


Etapa de Dramatización

Posteriormente al caldeamiento específico para el Protagonista en el que se reduce la tensión del campo hasta la relajación, el Director invita al paciente a describir su objeto fóbico de manera concreta (por ejemplo, “miedo a las arañas” o “miedo a los espacios cerrados”).

En ese momento el Director ayuda al Protagonista a explorar el contexto en el que se desarrolla la situacion fóbica, así como las sensaciones físicas, las emociones y los pensamientos asociados a la misma.

Luego construye con el Protagonista la escena a desarrollar involucrando el objeto de su fobia y el contexto que éste describió previamente. Esto es, dónde se desarrollará la escena, qué estará haciendo el Protagonista, en qué momento y lugar aparece el objeto fóbico, qué expectativas tiene de lo que ocurrirá, etc.

Una vez delimitados estos elementos, el Director inicia la Dramatización asignando el rol de objeto fóbico a un Yo-auxiliar. Por ejemplo, si el miedo es a los ratones, el Yo-auxiliar representará un ratón.

Esto permite al paciente interactuar con el objeto fóbico, corporizándolo en el “como sí” del Contexto Dramático” y objetivándolo mediante la interacción con el Yo-auxiliar.

En un primer momento, el Director instruye al Yo-auxiliar para que explore la interacción Protagonista-objeto fóbico, tatando de estimular la espontaneidad del paciente.

Una vez que se establece esta interacción y se definen sus pautas, el Direcrtor introduce la técnica de inversión de roles, donde el Protagonista pasa a ser el objeto fóbico (ratón) y el Yo-auxiliar representa fielmente al paciente.

Representar el rol de objeto fóbico por parte del paciente permite:

- incrementar la información significativa de la situación fóbica y su repercusión en el Protagonista
- desensibilzar al Protagonista en los temores al objeto fóbico y disminuir la carga emocional de éste
- empatizar con el objeto fóbico y desmitificarlo

Con posterioridad a la inversión de roles, el Director introduce la técnica de interpolación de resistencias[2]. Para ello, solicita al Protagonista que juegue su rol original en la situación fóbica, al tiempo que instruye, confidencialmente, al Yo-auxiliar para que vaya transformando el objeto fóbico desde sus caracteristicas originales dadas en la dramatización, hacia un objeto neutro e inofensivo.

A medida que avanza la dramatización, el Director instruye nuevamente al Yo-auxilair para que el objeto fóbico evolucione hacia algo cada vez más amenazante y peligroso.

El Director cierra la dramatización en el punto en que entiende que el paciente está llegando a los límites de su tolerancia o se sale de su rol.

Etapa de Comentarios

Una vez retornado al Contexto Grupal, el Director solicita al paciente que exprese:

· ¿Cómo se sintió durante la Dramatización?
· ¿Qué descubrió sobre su miedo?
· ¿Qué recursos descubrió que puede emplear en la vida real?

Posteriormente, el Director solicita que el Auditorio manifiesta qué vio y que pensó de lo ocurrido con el Protagonista durante la Dramatización.

Resultados esperados

Los resultados de esta técnica para el tratamiento de las fobias se expresan generalmente en:

· Reducción de la ansiedad asociada al objeto fóbico. Al enfrentar la fobia en un campo relajado y controlado, el paciente descubre recursos para reconfigurar su respuesta emocional.
· Fortalecimiento del Yo, sus recursos y sus roles sociales.
· Catarsis de Integación: Si s eproduce, permite al paciente identificar los orígenes del miedo y los patrones de pensamiento que lo sostienen.

Bibliografía

1. FORSELLEDO, A.G. “Manual Práctico de Psicopatología” Publicaciones de UNESU. Montevideo, 2009.

2. FORSELLEDO, A.G. “ Blog: Temas de Psicoterapia de Grupo y Psicodrama. https://temasdepsicoterapia.blogspot.com/p/volver-ariel-gustavo-forselledo.html

3. FORSELLEDO, A.G. “Apuntes sobre el funcionamiento del Núcleo del Yo VI”. Serie: Temas de Psicodrama. Publicaciones de UNESU. Montevideo, 2008.

4. FORSELLEDO, A.G. “Técnica: Inversión de Roles” Blog: Temas de Psicoterapia de Grupo y Psicodrama https://temasdepsicoterapia.blogspot.com/p/inversion-de-roles-ariel-gustavo.html

5. FORSELLEDO, A.G. “Técnica: Interpolación de Resistencias” Blog: Temas de Psicoterapia de Grupo y Psicodrama https://temasdepsicoterapia.blogspot.com/p/interpolacion-de-resistencias.html

6. ROJAS BERMUDEZ, Jaime G. " El Núcleo del Yo". Buenos Aires, Ed. Celcius, 1984.

7. ROJAS BERMUDEZ, Jaime G. "Qué es el Psicodrama" Buenos Aires, Ed. Celcius, 1984.

8. ROJAS BERMUDEZ, J.G. “Teoria y Técnica Psicodramáticas”. Ediciones Paidos Ibérica, S.A. Primera Edición. Barcelona, 1997







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[1] El objeto fóbico es una cosa concreta que se ubica en el ambiente, un animal, una situación o una actividad que provoca una respuesta de miedo intenso e irracional.

La presencia delobjeto fóbico desencadena la dilatación aguda del Sí MismoPsicológico (SMP) con una intensa respuesta neurovegetativa de alarma, alejamiento del objeto y limitación de las respuestas sociales a través de los roles que quedan transitoriamente inmersos en el SMP.

Las fobias pueden ser causadas por una representación mental que produce demasiada angustia. En tal caso, el objeto fóbico es una representación simbólica de la angustia interna que la persona no puede tolerar.

[2] “Es una técnica utilizada especialmente en el psicodrama terapéutico. Durante la dramatización y en la interacción Protagonista – Yo auxiliar, el Director cambia el vínculo que se viene jugando mediante consignas al Yo auxiliar, de modo tal que puede valorar la capacidad del protagonista de adaptarse a lo imprevisto, al incremento o disminución de las tensiones en la relación; a lo nuevo, a lo diferente, a lo inesperado, a lo temido, a lo anhelado, etc. La técnica se denomina interpolación, porque se busca alcanzar el límite de las resistencias del paciente, ya sea para cambiar y adaptarse a un vínculo cambiante o para rigidizarse y no soportar el mismo, por ejemplo, abandonando el rol que estaba jugando. Es, en cierto modo, un test de espontaneidad, porque la misma es desafiada progresivamente por el Yo auxiliar durante la dramatización”. (Forselledo, 2018).

“Lo que varía en la interpolación de resistencias es, ante todo, la modalidad afectiva impresa al rol complementario que juega el Yo auxiliar; por ejemplo, un personaje violento y autoritario se va transformando, en el transcurso de la dramatización, en pacífico y condescendiente, registrándose lo que va ocurriendo con el Protagonista en estas circunstancias” (Rojas Bermúdez, 1984).

martes, 4 de febrero de 2025

Consideraciones Psicopatológicas y Clínicas de las Fobias

Ariel Gustavo Forselledo
Licenciado en Psicología
Director de Psicodrama


1. Consideraciones psicopatológicas de las Fobias según la Teoría del Núcleo del Yo del Dr Jaime Rojas Bermúdez

Si no está familiarizado con este modelo teórico,recomendamos una breve introducción al mismo aquí.

1.1. Confusión de áreas del Núcleo del Yo



Confusión Mente -Ambiente

Este tipo de confusión se caracteriza por la escasa o frágil discriminación entre pensamientos, ideas y recuerdos por un lado y los sucesos externos, representados por el “afuera” o el “no Yo”. Por ejemplo, una persona piensa en una silla o recuerda una silla y se sienta. La consecuencia, es que probablemente se caiga al piso porque la silla no estaba en el “afuera”. La información delárea mente se confundió con la del área ambiente y el Yo actuó en consecuencia a la errónea decodificación. Otro ejemplo puede ser el de la persona que percibe una sombra en el “afuera” y antes de identificar de donde proviene, piensa, cree o está “convencido” de que se trata de un ladrón. La alarma desencadenada por la confusión de áreas dilata el SMP y restringe las posibilidades de respuestas Yoicas a través de los roles sociales.



Como en las confusiones de las áreas del Núcleo del Yo descritas anteriormente, ésta también puede ser “reparada”, si el Yo de la persona en cuestión, dispone de Mecanismos Reparatorios (MMRR) elásticos y adaptativos. De lo contrario, los MMRR propiciarán síntomas secundarios neuróticos, con la siguiente configuración: a) si el MR se ubica en el área Ambiente se desarrollarán trastornos de conducta de tipo impulsivo (el individuo piensa “a este tipo le tengo una rabia bárbara” y ya le está pegando) o b) si el MR se ubica en el área Mente se desarrollarán síntomas depresivos de tipo neurótico con predominio de ideas negativas respecto de sí mismo y de los demás.

1.2. La Angsiedad-Angustia en la Teoría del Núcleo del Yo

Para la teoría de la personalidad del Dr. Jaime Rojas Bermúdez (1979), la ansiedad y la angustia tienen su basamento estructural en el Sí mismo Psicológico (SMP). La estructura de la personalidad estaría compuesta por el Núcleo del Yo, el Yo, el Sí mismo Psicológico y el Esquema de Roles. Su correspondencia neural grosso modo es la siguiente: el Núcleo del Yo con el sistema límbico[1], el Yo con el neocórtex[2], el Sí Mismo Psicológico con el sistema exteroceptivo[3] y su vinculación con el sistema neurovegetativo[4] y los roles con el sistema sensomotor[5].

Esquema de Roles y Núcleo de Yo


El SMP es el límite psicológico de la personalidad que tiene una función protectora de su integridad. Es la parte sensitiva del esquema de roles y tiene su soporte fisiológico en el sistema exteroceptivo en estrecha interdependencia con el sistema neurovegetativo. Esta particular interrelación determina que ciertos estímulos, por sus peculiaridades o por su intensidad, den lugar a sensaciones experimentadas como de compromiso orgánico total, debido a la participación neurovegetativa que involucran (taquicardia, palidez, sudoración, etc.). Estas sensaciones a nivel fisiológico, tienen su correlato o lectura psicológica como “emociones”.

Articulación de sistemas en el SMP



A nivel físico, corresponde al espacio pericorporal que cada individuo necesita para sentirse confortable. Experimentalmente lo podemos verificar a través de un test por el cual aproximando lentamente a otras personas hasta que el sujeto a investigar manifieste incomodidad. Veremos así como cada individuo tiene una distancia mínima para ubicar a su interlocutor y como varía de acuerdo a los estímulos utilizados y el momento psicológico en que se encuentra.

La sensación de desagrado que se experimenta cuando otra persona entra dentro del "territorio personal", cuando se mete dentro de ese espacio pericorporal individual, corresponde a nivel psicológico, al momento en que el rol social de otro individuo se ponen en contacto con el SMP, situación que sucede cuando no se cuenta con un rol complementario para vincularse.

En estas circunstancias, físicamente el sujeto puede retroceder un poco o empujar con la mano a la otra persona, para recuperar distancia y "expulsar al invasor" de su territorio psicológico mínimo confortable (SMP).

Las emociones cuando son procesadas por el Yo (como conciencia de sí mismo) son más duraderas y complejas, denominándose “sentimientos” (por ejemplo, amor, odio, etc.) y cuando son puestas al servicio de las relaciones sociales a través de los roles correspondientes se denominan “afectos”.

La dilatación del SMP corresponde a estados emocionales que comprometen totalmente al individuo y pueden ir de la alarma al pánico. Pueden ser agudos, cuando la persona se enfrenta a peligros reales que amenazan su integridad, generando un “campo tenso”[6] que dificulta la posibilidad de relacionarse a través de los roles sociales. En estos casos el Yo ha perdido las posibilidades de elaborar estrategias adecuadas a las circunstancias, de jugar roles y de vivir distensionadamente los hechos. Ello implica un importante desgaste psicológico.

La dilatación también puede ser crónica, correspondiéndose a los estados psicóticos que presentan una condición permanente de las dificultades de relacionamiento social descritas en el párrafo anterior.

Desde el punto de vista clínico, la respuesta primaria a la dilatación del SMP correspondería a la ansiedad (inquietud, agitación del ánimo) y la repercusión neurovegetativa concomitante a la angustia (opresión precordial, taquicardia, sudoración, etc.).

Desde un punto de vista clínico, la angustia recorre un espectro que va desde la “angustia normal” vinculada al temor o miedo ante un objeto real y en función del cual el sujeto puede organizar un comportamiento defensivo; la “angustia neurótica” en la que el peligro corresponde más al terreno de las representaciones y los conflictos internos y la “angustia psicótica” que es masiva, total, indiscriminada y enmarcada en la ruptura con la realidad. La aparición de las últimas dos categorías revela el fracaso o la ineficacia de los sistemas defensivos y de los “mecanismos reparatorios” (MMRR)[7] del Núcleo del Yo, puestos en juego por el Yo.

La dilatación del SMP desconecta al Yo de la “estructura social”[8] y facilita la repercusión fisiológica de los estados tensionales psicológicos. La función del Yo de “filtro psicológico”[9], protector del Núcleo del Yo se ve reducida a su mínima potencialidad. Así es que mientras más débil sea el Yo, mayores serán las repercusiones fisiológicas.

El caso extremo es el de las esquizofrenias que, al perder contacto con la estructura social, pasan a responde fisiológicamente a los estímulos ambientales, por ejemplo, perdiendo el control esfinteriano ante un estímulo inocuo del medio.

En condiciones normales, una respuesta defecatoria ante un estímulo extremo que produce pánico, no es una regresión, sino una reactivación de mecanismos psicofisiológicos que adquieren vigencia cuando fracasan las respuestas sociales a través de los roles y las respuestas psicológicas a través del Yo y el SMP. Las respuestas fisiológicas ligadas a los roles psicosomáticos[10] representan el último recurso al que acude el organismo para reestablecer su equilibrio. Desde el lenguaje social coloquial se recogen expresiones que muestran cómo la fisiología es la última respuesta, por ejemplo: “se cagó de miedo”.

1.3. La Ansiedad-Angustia en las Fobias

El Objeto Fóbico

El objeto fóbico es una cosa concreta que se ubica en el ambiente, un animal, una situación o una actividad que provoca una respuesta de miedo intenso e irracional.

La presencia delobjeto fóbico desencadena la dilatación aguda del Sí MismoPsicológico (SMP) con una intensa respuesta neurovegetativa de alarma, alejamiento del objeto y limitación de las respuestas sociales a través de los roles que quedan transitoriamente inmersos en el SMP.

Las fobias pueden ser causadas por una representación mental que produce demasiada angustia. En tal caso, el objeto fóbico es una representación simbólica de la angustia interna que la persona no puede tolerar.

Ante la presencia del objeto fóbico



2. Aspectos clínicos de las Fobias

La fobia se diagnostica sólo si el comportamiento de evitación, miedo o ansiedad de anticipación afecta significativamente a las actividades cotidianas, a las relaciones laborales o sociales, o si la existencia de la fobia provoca un malestar evidente.

En la mayoría de las ocasiones, el objeto del miedo es la propia anticipación del peligro o daño inherente al objeto o situación (así, el individuo puede temer viajar en avión debido al miedo a estrellarse).

La ansiedad severa que experimenta el fóbico frente al objeto de la fobia o ante la amenaza de su aparición, se manifiesta mediante:

· Síntomas físicos: sudoración, respiración anormal, aceleración del latido del corazón, temblores, escalofríos, dolor en el pecho, sequedad de boca, mareos, dolor de cabeza, etc.

· Síntomas psicológicos: pensamientos distorsionados respecto a la situación o estímulo.

· Síntomas conductuales: evitación de la situación o estímulo temido.

2.1. Tipos de fobias

Existen tres categorías de fobias conocidas como:

2.1.1. Agorafobia

Según el DSM-IV, la agorafobia es el miedo a lugares y/o situaciones de los que resulta difícil poder escapar, que resultan embarazosos, o en los que la ayuda puede no estar disponible en caso de sufrir un ataque de pánico. Entre las situaciones o lugares a los que se teme se pueden poner como ejemplo los viajes en cualquier medio de transporte, las habitaciones cerradas, los túneles, los puentes o incluso las tiendas.

2.1.2.Fobia Social

Es el más común, miedo a hacer el ridículo o al qué dirán.

Para el DSM-IV la fobia social es un miedo persistente a actuaciones y/o situaciones sociales en las que existe una preocupación acerca del escrutinio o evaluación negativa que la persona pueda sufrir, como pueden ser escribir, mantener una conversación, hablar en público, comer junto a otras personas. La fobia social hace que se manifiesten síntomas de ansiedad como sudoración, rubor, temor y angustia.

2.1.3. Fobia específica


Son las fobias relacionadas con animales, cosas o situaciones concretas, como por ejemplo la sangre, los ascensores, las serpientes, etc.

El DSM-IV la define como un miedo persistente, incluso irracional y excesivo, que se desencadena ante la anticipación o presencia de ese “algo” que se teme. Las alturas, los aviones, las tormentas o la visión de la sangre provocan esa respuesta inmediata en forma de ansiedad y la aparición de ese pánico, angustia y necesidad de tratar de evitarlo a toda costa.

2.2. Las Conductas Fóbicas según el Dr. Henry Ey[1]

Consisten en recurrir a estratagemas para conjurar la angustia.

a. Las conductas de evitación. Si los objetos fóbicos se perciben en el campo de la situación, el enfermo está en camino de tener una gran crisis de angustia con todas sus manifestaciones psicológicas y fisiológicas. Asimismo, se comporta de manera que evita encontrar el objeto tabú, lo que conduce a conductas de fuga muy diversas, según ta forma y la intensidad de la angustia subyacente. Ciertos sujetos se encierran en sus casas para evitar la calle o el encuentro terrorífico. Otros se limitan a hacer trayectos definidos: una sola linea de autobús, o excluyen un medio de transporte o ciertos barrios, o ciertos quehaceres. Otros huyen "adelante" en una preocupación siempre renovada.

Una enferma no podía hacer las camas por temor de encontrar chinches. Aquella excelente ama de casa, madre de familia, vivía con el pánico de perder a la mujer de la limpieza, con lo cual camas de la familia quedarían sin hacer. Ello la condujo a una doble evitación que la reducía a la esclavitud.

Otra enferma vive una rica sintomatologia de neurosis de las calles: no puede tolerar el separa/se de un cierto trayecto. Pero dice, "yo no puedo partir, ni levantarme, ni cambiar de lugar, fácilmente". Todos estos cambios de posición desencadenan una angustia. La evitación, en su caso, consiste en una actividad que ella misma califica de "relleno", en hacer cualquier cosa para no pensar: "Intento vivir lo más rápidamente posible para que esto pase."

b. Las conductas de traaquilización. A la situación fóbica corresponde en este caso una conducta de tranquilizadon. Lo más frecuente es la presencia de un personaje, a veces escogido, a veces anónimo: se trata sobre todo de no estar solo. También a menudo es una habitación o un objeto, evocadores de la protección, los que cumplen esta función aseguradora.

Una enferma busca lo que ella llama "sus refugios": casa, despacho, restaurante, sala de fiestas, autobús, no importa el lugar con tal de que pueda entrar y escapar de la calle. "En cuanto me siento, estoy en paz. En cuanto veo un refugio, el miedo se esfuma: ya no tengo frió, ni calor, ni palpitaciones, en tanto que, un minuto antes, me sentía en pleno pánico, las piernas paralizadas, sudando."

Una fóbica explicaba sus relaciones con el mundo del tacto de este modo: Existen objetos inquietantes; son aquellos que poseen una superficie rugosa, áspera, desigual o fría: lanas de punto rugoso, terciopelos, telas rudas, caucho, materia plástica, mientras que aquellos que tienen una superficie suave y lisa son tranquilizantes: lanas finas, pieles finas, telas ligeras, etc.

Laughlin (1955) ha intentado individualizar con el nombre de "soteria" una variedad de neurosis caracterizada por esta búsqueda de seguridad: Es la inversa de la fobia, ya que está dirigida hacia los "objetos que tranquilizan". Pero estos extremos (objeto temido y objeto buscado) se tocan, y ambos hechos nos permiten ver de qué manera la conducta fóbica está ligada, por imperceptibles transiciones, a las conductas supersticiosas, que son pequeños fragmentos de fobias, o mecanismos contrafóbicos (evitación del número 13, de tiertos lugares, de ciertas palabras maléficas, inversamente búsqueda de ciertos lugares, objetos o palabras cargadas de un valor conjuratorio: tocar madera, trébol de cuatro hojas, etc.).

Bibliografía

 

1. EY, Henry. "Tratado de Psiquiatría" Ed. Masson, Octava Edición.Bvarcelona, 1996

2. BERTA, Mario. “Vivir su Neurosis". Montevideo, Ed. MB, 1986.

3. DSM-IV. Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, Fourth Edition. The American Psychiatric Association (APA). ISBN-10 :  0890420610

1994.

4. LEMPERIERE, Th FELINE, A. " Manual de Psiquiatría". Barcelona, Ed. Toray Masson, 1979.

5. MORENO, Jacobo. "Psicoterapia de Grupo y Psicodrama", Mexico, Fondo de Cultura Económica, 1975.

6. FORSELLEDO, A.G. “Manual Práctico de Psicopatología” Publicaciones de UNESU. Montevideo, 2009.

7. FORSELLEDO, A.G. “ Blog: Temas de Psicoterapia de Grupo y Psicodrama. https://temasdepsicoterapia.blogspot.com/p/volver-ariel-gustavo-forselledo.html

8. FORSELLEDO, A.G. “Apuntes sobre el funcionamiento del Núcleo del Yo VI”. Serie: Temas de Psicodrama. Publicaciones de UNESU. Montevideo, 2008.

9. ROJAS BERMUDEZ, Jaime G. " El Núcleo del Yo". Buenos Aires, Ed. Celcius, 1984.

10. ROJAS BERMUDEZ, Jaime G. "Qué es el Psicodrama" Buenos Aires, Ed. Celcius, 1984.

11. ROJAS BERMUDEZ, Jaime G. "Algunas consideraciones Neurofisiológicas acerca del Núcleo del Yo". Cuadernos de Psicoterapia y Psicodrama. Vol. XV Nro. 1 Buenos Aires, agosto de 1985.

12. ROJAS BERMUDEZ, J.G. “Teoria y Técnica Psicodramáticas”. Ediciones Paidos Ibérica, S.A. Primera Edición. Barcelona, 1997

 



















[1] EY, H. “Tratafo de Psiquiatría”. Ed. Masson. Octava Edición. Barcelona, 1996

martes, 7 de enero de 2025

 Caldeamiento grupal en el Contexto Dramático II
 
Ariel Gustavo Forselledo
Licenciado en Psicología
Director de Psicodrama
 
Este artículo es la segunda parte de otro publicado varias veces en el Blog. La última revisión del primer artículo data de 2022.
 
¿Qué es el Caldeamiento?
 
La etapa de Caldeamiento es la primera etapa de la sesión de psicodrama. En ella, el Director y el grupo se ponen en contacto con el fin de preparar al protagonista, a los miembros del grupo y a los Yo auxiliares para la escena a dramatizar. Se trata de un conjunto de procedimientos destinados a centralizar la atención del grupo, disminuyendo la tensión del campo y facilitando la interacción. El Director inicia el caldeamiento inespecífico facilitando la comunicación a través de comentarios sobre la sesión anterior, o simplemente estimulando el diálogo a partir de cualquier tema iniciador. De esta manera se facilita la aparición de él o los emergentes grupales que darán lugar al protagonista de la sesión.
 
Una vez detectado el protagonista, comienza el caldeamiento específico a los efectos de prepararlo para la dramatización y de conformar con el resto del grupo Auditorio. El Director orienta los comentarios hacia el planteo del protagonista, con el fin de concentrar aún más la atención grupal sobre él.
 
Caldeamiento en el Contexto Dramático
 
En algunos casos, el Director decide caldear al grupo en el contexto dramático, ya sea porque el protagonista será el propio grupo, o será un tema que atrapó la atención del mismo, o simplemente porque es necesario bajar la tensión del campo en todos los integrantes.
 
A continuación, se presentarán algunos  ejercicios que el autor de este trabajo ha utilizado para el caldeamiento del grupo en el contexto dramático durante la primera sesión de un grupo de psicodrama terapéutico, y que pueden ser previos al desarrollo de otras técnicas de caldeamiento.
 
1.      Ejercicio de la Ronda de Presentación
 
El Director solicitia que todo el grupo pase al escenario (incluidos los Yo auxiliares). Luego pide que todos se sienten en el suelo conformando una ronda. Sentados y pudiendo observarse unos a otros, el Director da la consigna de que cada persona diga su nombre acompañado de un gesto que lo represente, para que cada uno de los demás miembros del grupo pueda imitarlo.
 
El desarrollo de la ronda de imitaciones permite “corporizar” una característica de cada integrante del grupo que es sentida física y emocionalmente por cada uno. Ello fomenta el conocimiento no convencional de los miembros del grupo, facilita la integración y reduce la ansiedad inicial.
 
2. Asociación “iniciador verbal” - cuerpo”
 
Una vez terminado el jercicio anterior, el Director pide que un integrante  del grupo diga a otro una palabra o una frase corta. A continuación, el otro debe responder con el primer movimiento corporal que la palabra o frase le sugiera. Luego continúa con otro miembro del grupo usando el mismo procedimiento hasta finalizar con todos.
 
Sigue una ronda de comentarios sobre lo que percibieron y sintieron con las palabras y respuestas corporales. Este ejercicio permite acceder a pensamientos y emociones y estimula la espontaneidad y la creatividad, al tiempo que baja tensiones y ayuda a la integración de un grupo que recién está iniciando la psicoterapia.
 
3. Dinámicas con objetos
 
El Director solicita que los miembros del grupo se pongan de pie y caminen en el escenario en todas direcciones, explorando el mismo en su totalidad. Mientras el grupo camina, el Director introduce tres o cuatro pelotas a través de los Yo-auxiliares (quienes también participan de este ejercicio) para que se las pasen unos a otros cuando se enfrentan a un compañero o compañera de grupo. Al pasar la pelota tiene que decirle al compañero algo positico que éste o pesta les inspire.
 
El Director puede sustituir las pelotas por otros objetos como cuerdas co trozos de tela para realizar el ejercicio.
 
Al  finalizr se realiza otra ronda de comentarios enfatizando cómo se sintieron jugando y al recibir los mensaje s positivos de los demás. Este ejercicio estimula la interacción lúdica, la espontaneidad y la integración grupal.
 
Una vez finalizados los ejercicios y, si el tiempo lo permite, el Director puede realizar una dramatización con él o los protagonistas que hubieran emergido del caldeamiento grupal.
 
Referencias:

- FORSELLEDO, A.G. "Temas de Psicodrama - Teoría, Metodología y Técnicas".  P
ublicación del blog: “Temas de Psicoterapia de Grupo y Psicodrama” http://temasdepsicoterapia.blogspot.com/  Primera Edición, Arlington, VA, 2017. 

- ROJAS BERMUDEZ, Jaime G. "Qué es el Psicodrama" Buenos Aires, Ed. Celcius, 1984.