jueves, 12 de abril de 2018


Técnicas en Psicodrama Individual[1]

Lectura del excelente trabajo de la psicóloga sevillana María Cecilia Ruano Chamorro, en el que expone la utilización de las técnicas del psicodrama terapéutico para un caso clínico individual.

Siguiendo la escuela del Dr. Jaime Rojas-Bermúdez, la autora ilustra las técnicas de Historia Biopatográfica y Psicodramática, Objeto Intermediario, Imágenes Reales y Simbólicas, Soliloquio y Técnica de la Silueta.

La autora señala en sus conclusiones: “Las técnicas expuestas a lo largo de este artículo pretenden demostrar cómo se pueden trabajar desde el psicodrama distintos conflictos y cómo adquirir nuevos roles para un mejor afrontamiento de los conflictos al tiempo que se respeta la capacidad de actuación del/de la paciente, motivando el progreso y descubrimiento por sí mismo/a a lo largo de las sesiones, con los objetos intermediarios y el/la director/a de psicodrama como facilitadores."

Recomendamos calurosamente la lectura de este trabajo, el que puede descargarse aquí.


[1] RUANO CHAMORRO, M. C. “Técnicas en psicodrama individual”. Apuntes de Psicología Colegio Oficial de Psicología de Andalucía Occidental, 2013, Vol. 31, número 3, págs. 413-420. Universidad de Cádiz, Universidad de Córdoba, ISSN 0213-3334


jueves, 5 de abril de 2018

El Psicodrama en la Esquizofrenia
Ariel Gustavo Forselledo
Licenciado en Psicología
Director de Psicodrama

El presente artículo discute la psicopatología de las psicosis crónicas de acuerdo a la teoría del Núcleo del Yo del Dr. Jaime Rojas Bermúdez y presenta algunos hallazgos en el trabajo psicoterapéutico con  pacientes crónicos internados en hospitales y centros resindenciales psiquiátricos. Se destaca el trabajo con títeres como “objeto intermediario”.





Acceda aquí al documento completo en forma gratuita

martes, 3 de abril de 2018

Encuadre y técnicas para un Grupo de Psicodrama con pacientes cursando Síndrome Depresivo
Ariel Gustavo Forselledo
Licenciado en Psicología
Director de Psicodrama

Esta presentación resume de manera apretada nuestro enfoque para el tratamiento psicológico de los síndromes depresivos reactivos y neuróticos[1].

Encuadre:

- Características del grupo: cerrado

- Duración del tratamiento: 8 meses a un año

- Frecuencia de las sesiones: Una vez por semana

- Características de la sesión:

Pre-sesión: 20 minutos de relajación con el método de Schultz[2]Este método ha probado ser muy eficaz en la reducción de la ansiedad que acompaña los cuadros depresivos y, por tanto,  permite u mejor abordaje en la sesión de psicodrama.

- Características del grupo: cerrado

- Duración del tratamiento: 8 meses a un año

- Frecuencia de las sesiones: Una vez por semana

Características de la sesión:

Pre-sesión: 20 minutos de relajación con el método de Schultz[2]Este método ha probado ser muy eficaz en la reducción de la ansiedad que acompaña los cuadros depresivos y, por tanto,  permite u mejor abordaje en la sesión de psicodrama.

Sesión de Psicodrama

1. Caldeamiento:

Inespecífico: Se desarrolla de la misma forma que cualquier sesión de psicodrama terapéutico. El Director pregunta al grupo cómo pasaron la semana, qué novedades tienen, qué desearían compartir con el grupo, cómo se ha sentido, etc.


Específico:
En esta etapa se detecta al Protagonista y se focaliza la atención en él y su temática.

2. Dramatización:

En el Psicodrama con pacientes  depresivos, se utiliza gran parte del arsenal técnico del método terapéutico, pudiéndose citar, entre otras técnicas:

- Historia Biopatográfica Psicodramática:
Permite ubicar hitos claves en el decurso de la vida del paciente, vinculados a sus vivencias depresivas en general, y a las que son objeto de la sesión en particular.[3]

- Imágenes Reales y Simbólicas:
Permiten trabajar los temas en cuestión con menor repercusión emocional y amplían la capacidad de objetivación, autopercepción y autocrítica.[4]

- Silla Vacía:
Resulta una técnica muy importante en la elaboración de las pérdidas.[5]

- Interpolación de Resistencias:
Es utilizada para detectar los límites del impulso vital y recuperar la vivencia del “nacer”[6]

- El Espejo y el Doble.
Son técnicas muy importantes para objetivar la desvitalización y la inhibición en relación a la situación real planteada por el paciente.[7]

- Confrontación por Imágenes Simbólicas
Permite construir y contextualizar el argumento vital depresivo.[8]

- Juego de Roles e Inversión de Roles
Posibilitan trabajar la pérdida de la motivación ante el mundo y la motivación sin objeto en el proceso adaptativo neurótico. Ambos procesos están ligados a la ansiedad, angustia y humor depresivo.[9]

3. Comentarios

Centrado en lo dramatizado por el Protagonista, que padece de depresión reactiva y/o neurótica y objetivado por un auditorio también depresivo. Los comentarios permiten el cierre de la situación planteada con los hallazgos del paciente y del grupo, quienes se enriquecen mutuamente con los mismos.



[1] Ver: FORSELLEDO, A.G. El Psicodrama en las Depresiones Neuróticas”


[2] Según Schultz (citado por Mars Llopiz y Madrid López, 2015): "El principio sobre el que se fundamenta el método consiste en producir una transformación general del sujeto de experimentación mediante determinados ejercicios fisiológicos y racionales y que, en analogía con las más antiguas prácticas hipnóticas exógenas, permite obtener resultados idénticos a los que se logran con los estados sugestivos auténticos." La relación del entrenamiento autógeno con la hipnosis se manifiesta claramente en el texto anterior, y así, la denominación de técnica de autohipnosis que se le suele dar en muchas ocasiones está plenamente justificada.

Partiendo de los estudios iniciales de J.H.Schultz se han desarrollado versiones adaptadas del entrenamiento autógeno, aunque generalmente siguen un armazón común: la utilización de imágenes que se refieren directamente a las funciones del sistema vegetativo.

Según Huber (1980): "Estas imágenes se concentran en fórmulas según determinados elementos básicos de eficacia sugestiva, y se aplican a regiones orgánicas particularmente accesibles subjetiva y cognoscitivamente: el estómago, la respiración, el corazón, la sensación de su cuerpo (cabeza)."

Se resumen en los conocidos seis ejercicios autógenos:

1. Ejercicio de pesadez
2. Ejercicio de calor
3. Ejercicio de pulsación
4. Ejercicio respiratorio
5. Regulación abdominal
6. Ejercicio de la cabeza”
Referencia: https://www.psicologia-online.com/el-entrenamiento-autogeno-de-schultz-2327.html


[4] Ver: FORSELLEDO, A.G “La técnica de construcción de imágenes” http://temasdepsicoterapia.blogspot.com/p/la-tecnica-de-construccion-de-imagenes.html


[6] Ver: FORSELLEDO, A.G. “Interpolación de resistencias” http://temasdepsicoterapia.blogspot.com/p/interpolacion-de-resistencias.html


[8] Ver: FORSELLEDO, A.G. “Confrontación por Imágenes Simbólicas” http://temasdepsicoterapia.blogspot.com/p/confrontacion-por-imagenes-simbolicas.html


jueves, 1 de febrero de 2018


El surgimiento del Objeto Intermediario (OI) del Dr. Jaime Rojas Bermúdez

1. Video: El Dr. Jaime G. Rojas Bermúdez comenta desde Sevilla, España,el descubrimiento del Objeto Intermediario trabajando con psicóticos crónicos mediante el uso de títeres. Vea el video aquí

2. Jaime Rojas Bermúdez relata cómo surgió el concepto de “Objeto Intermediario”
(Tomado de: ROJAS BERMÚDEZ, J.G. “Objeto Intermediario e Intraintermediario en Sicodrama”
Fuente: http://leonidialfredoguimaraes.blogspot.com/2011/02/texto-de-jaime-rojas-bermudez.html)

"El término Objeto Intermediario (OI) no surgió de repente ni fue introducido apriorísticamente.

Fue el resultado de muchas horas de trabajo en las que intentaba el tratamiento con Sicodrama de un grupo numeroso de pacientes sicóticos crónicos deteriorados en el Hospital Nacional "José T. Borda" de Buenos Aires. Su persistente aislamiento, su desatención continua y su falta de comunicación configuraban un permanente desafío al método de trabajo y a las técnicas utilizadas. Eran grupos que recibían escasa o nula atención psiquiátrica, y que prácticamente no tenían ningún contacto de tipo familiar o social ajeno al del hospital mismo; llevaban largos años de internación y constituían parte de la población estable del hospital. En principio mis expectativas eran poco ambiciosas, no tenía ninguna fantasía de curación ni pretendía desentrañar su sintomatología. Simplemente quería encontrar la forma o el medio de restablecer la comunicación interrumpida por su patología específica y la derivada del hospitalismo. Intenté establecer una relación con ellos mediante la metodología sicodramática.

El encuadre formal fue el clásico: los cinco instrumentos fundamentales, las tres etapas y los tres contextos.

Dado su alto grado de ensimismamiento, el Caldeamiento Inespecífico verbal fue reduciéndose progresivamente, siendo sustituido por diferentes técnicas activas que demandaban un gran esfuerzo y escasos resultados. Mi principal preocupación en ese entonces era la falta de atención y el profundo ensimismamiento que presentaban. Por momentos salían de su letargo para pedir un cigarrillo volviendo a su estado anterior tanto si se les daba como si se les negaba: les era indiferente. Mis esfuerzos se dirigieron a implementar diferentes tipos de estímulos con el fin de focalizar la atención de los pacientes e intentar sacarlos de su ensimismamiento. Recurrí así al teatro de títeres manejado por profesionales. La respuesta conseguida superó mis expectativas, el ensimismamiento que gráficamente representaba como un yo aislado por una cápsula que lo rodeaba y contra la que rebotaban mis palabras fue superado con la intervención de los títeres. Por este procedimiento se obtenían respuestas.

Obviamente, al trabajar en grupo, estas respuestas no eran generalizadas sino focalizadas en diferentes pacientes. Además se producían casi inesperadamente, en el sentido de que no se podría prever qué paciente/s iban a responder. Pero había respuesta y eso era lo que interesaba. En principio supuse que la respuesta estaba condicionada al tipo de títere utilizado o a la escena jugada y esto determinó cambios de personajes y situaciones.

Paulatinamente me fui convenciendo de que la respuesta era el objeto en sí y no el personaje que pudiera estar representado y que el personaje sólo adquiría el valor de tal y desencadenaba una relación en ese sentido cuando se había regularizado la comunicación. Frente a estos hechos, pasé a considerar al títere, por una parte, como objeto y por otra, como títere en función del personaje que representaba. Se descubría así una nueva función para el objeto/títere, la de permitir por su intermedio restablecer la comunicación interrumpida. Esta característica determinó la denominación de OI a todo objeto (en un principio el títere), por cuyo intermedio se podía entrar en comunicación con el paciente ensimismado; es decir, Yo-OI-Yo.

La cápsula con la que grafiqué el ensimismamiento del paciente pasé a denominarla Sí Mismo Sicológico. De esta figura se derivó ulteriormente el Esquema de Roles, representación gráfica de la estructura de la personalidad".


jueves, 11 de enero de 2018

RECIBA SIN CARGO EL LIBRO SOBRE PSICODRAMA DEL AUTOR DEL BLOG

"Temas de Psicodrama" 
Teoría, Metodología y Técnicas

Este libro no es una introducción al psicodrama, a su encuadre o a sus técnicas. Se trata de una publicación que discute y profundiza sobre algunos tópicos que el autor considera relevantes en la práctica psicodramática.

El material que se presenta, nace del intercambio con muchos profesionales que, desde los más distantes lugares, ingresaron al blog del autor sobre “temas de psicoterapia de grupo y psicodrama”, estimulándolo a integrar en una publicación aquellas ideas, ponencias y artículos de su autoría que venía divulgando desde ese lugar.

La primera parte del libro se denomina: “conceptualizaciones teóricas”, e incluye siete temas  diversos que hacen al marco de referencia teórico del psicodrama.

La segunda parte presenta algunos de los aportes del Dr. Jaime G. Rojas-Bermúdez  al psicodrama, y la tercera, lo complementa con lo que el autor ha denominado “apuntes sobre la teoría de la personalidad en el psicodrama”, que recoge lo medular de la teoría de Rojas-Bermúdez, así como ciertas contribuciones de otros psicodramatistas.

La cuarta parte expone varias de las aplicaciones del psicodrama en distintos campos de la clínica y la pedagogía.

La quinta y última parte desarrolla once variantes del arsenal técnico del psicodrama terapéutico.

Se anhela que los psicodramatistas que accedan a este libro puedan encontrar en él, alguna herramienta que los ayude en su quehacer clínico, psicoterapéutico o pedagógico.

Si está interesado puede solicitarlo a: temasdepsicoterapia@gmail.com.

Ariel Gustavo Forselledo
Arlington, VA









jueves, 19 de octubre de 2017

Concretar-Amplificar
Ariel Gustavo Forselledo
Licenciado en Psicología
Director de Psicodrama

Es una técnica utilizada para dar, mediante un objeto, la calidad de “concreto y preciso” a una idea, sentimiento, recuerdo, dolor físico.

La amplificación, por su parte, permite “maximizar” ese fenómeno físico o psicológico, estimulando la catarsis abreactiva primero y la de integración después.

Este proceso hacia la catarsis de integración dependerá del trabajo del Director y del Yo auxiliar, con la utilización de otras técnicas psicodramáticas complementarias.

La fase destinada a “concretar” consiste en pasar de una cosa abstracta a una determinada y palpable. De este modo se materializan los pensamientos, los sueños, las fantasías, las emociones, los conflictos y aquellas partes del cuerpo que están aquejadas, con dolor o las que muestran síntomas de enfermedad (contracturas, psoriasis, migrañas, etc). De este modo un dolor de muelas puede ser representado por un ladrillo o una piedra.

La meta es que una vez identificado el objeto que representa al órgano, al síntoma, al sentimiento, etc, se lo haga hablar mediante el soliloquio del Protagonista. De esta manera, éste puede objetivar el síntoma o el dolor al ponerlo afuera y al darle contenidos con el soliloquio que realiza desde el mismo lugar donde colocó al objeto.

La fase de la amplificación consiste en que el protagonista encuentre una vocal o un sonido que se identifique con el objeto concretado en la fase anterior de la dramatización y proceda a darle intensidad y prolongarlo en el tiempo todo lo que pueda.

Por ejemplo, un paciente ubica una caja de zapatos en un rincón del escenario para representar su falta de motivación y su tristeza. Desde ese lugar realiza un soliloquio en el que dice “No puedo moverme, estoy vacía, necesito tener zapatos dentro para sentir que tengo sentido. Necesito que alguien me levante y me lleve”.

El Director le pide que elija una vocal o un sonido que represente eso que acaba de decir desde el lugar de la caja de zapatos. La paciente elige la vocal “o”. El Director le pide que comience a decir “ooo” lo más alto y prolongado que pueda. Luego de tres repeticiones donde la paciente dice “ooo” en un tono bastante bajo y breve, el Director ubica al Yo auxiliar y lo instruye a que copie a la paciente y comience a darle un poco más de intensidad al sonido de la “ooo”.

Ahora le indica a la paciente que trate de superar la intensidad y duración que dio el Yo auxiliar. De pronto, ella pasa de una “ooo” moderada a un grito desgarrador y prolongado que finaliza en un llanto que es compatible con la angustia que estaba detrás de su discurso pero que no se permitía manifestar.

Una vez lograda esta abreacción, el Director comienza a trabajar junto al Yo Auxiliar en busca de la catarsis de integración que desvele el conflicto que está representado en la caja de zapatos.

Referencias:

FORSELLEDO, A.G. "El Encuadre Psicodramático para el Apoyo al Educador de Calle". Seminario Taller sobre Consumo de Drogas por los Niños y Adolescentes Trabajadores y de la Calle. IIN/OEA. Documento 4. Montevideo, 1996.

FORSELLEDO, A.G. "Niño Callejero. Aproximación al Problema. Esquema de Roles y Técnicas Psicodramáticas". Seminario Taller sobre Consumo de Drogas por los Niños y Adolescentes Trabajadores y de la Calle. IIN/OEA. Documento 3. Montevideo, 1996

lunes, 17 de julio de 2017

El  Soliloquio y el Aparte
Ariel Gustavo Forselledo
Licenciado en Psicología
Director de Psicodrama

Concepto y diferencia entre ambas variantes

Durante la dramatización, el Director solicita al Protagonista que haga una pausa y exprese en voz alta los pensamientos y sentimientos que le despierta la situación que se está desarrollando.

Cuando se está desarrollando la dramatización con técnica de imágenes reales y simbólicas, el Director pide al Protagonista que asuma la forma física de cada imagen y diga en voz alta lo que piensa y siente desde esa posición.

Una variante de esta técnica es el llamado “aparte”, que se aplica cuando el Protagonista está dramatizando y el Director le indica que, sin abandonar la interacción, diga lo que piensa y siente pero indicando con algún gesto que lo que va a expresar no corresponde al diálogo en curso (por ejemplo, mover la cabeza hacia un lado).

En el caso del “aparte”, el soliloquio no debe ser considerado por el interlocutor, pero es relevante para el trabajo psicoterapéutico ya que aporta información verbal de lo que acontece en el interior del Protagonista en la situación que se dramatiza y puede modificar actitudes, facilitar el insight psicodramático, o modificar las hipótesis terapéuticas del Director.

Debe tenerse en cuenta que el soliloquio en su sentido original, “enfría” las situaciones que se dramatizan, al parar el juego de roles para aplicarlo o al trabajar con imágenes que son estáticas y menos movilizadoras que aquél. Por el contrario es extremadamente recomendable utilizarlo cuando se trata de situaciones muy movilizadoras o que propician resistencias en el Protagonista para el ejercicio de sus roles.

Surgida inicialmente en el teatro, la técnica del soliloquio le pone voz a los sentimientos y pensamientos del personaje que está dramatizando con el atributo “mágico” de que los demás roles complementarios que se están jugando no lo oyen.

sábado, 15 de julio de 2017

UN LIBRO SOBRE PSICODRAMA DE DISTRIBUCIÓN LIBRE

"Temas de Psicodrama" 
Teoría, Metodología y Técnicas

Este libro no es una introducción al psicodrama, a su encuadre o a sus técnicas. Se trata de una publicación que discute y profundiza sobre algunos tópicos que el autor considera relevantes en la práctica psicodramática.

El material que se presenta, nace del intercambio con muchos profesionales que, desde los más distantes lugares, ingresaron al blog del autor sobre “temas de psicoterapia de grupo y psicodrama”, estimulándolo a integrar en una publicación aquellas ideas, ponencias y artículos de su autoría que venía divulgando desde ese lugar.

La primera parte del libro se denomina: “conceptualizaciones teóricas”, e incluye siete temas  diversos que hacen al marco de referencia teórico del psicodrama.

La segunda parte presenta algunos de los aportes del Dr. Jaime G. Rojas-Bermúdez  al psicodrama, y la tercera, lo complementa con lo que el autor ha denominado “apuntes sobre la teoría de la personalidad en el psicodrama”, que recoge lo medular de la teoría de Rojas-Bermúdez, así como ciertas contribuciones de otros psicodramatistas.

La cuarta parte expone varias de las aplicaciones del psicodrama en distintos campos de la clínica y la pedagogía.

La quinta y última parte desarrolla once variantes del arsenal técnico del psicodrama terapéutico.

Se anhela que los psicodramatistas que accedan a este libro puedan encontrar en él, alguna herramienta que los ayude en su quehacer clínico, psicoterapéutico o pedagógico.

Si está interesado puede solicitarlo a: temasdepsicoterapia@gmail.com.

Ariel Gustavo Forselledo
Arlington, VA








El Psicodrama en las Depresiones Neuróticas
Ariel Gustavo Forselledo
Licenciado en Psicología
Director de Psicodrama

En la clínica psicodramática de adultos es muy frecuente la observación de cuadros depresivos tanto reactivos como psicógenos o neuróticos. Es sobre ellos que se hará mención a la aplicación del método psicodramático.


La depresión reactiva surge como respuesta a un acontecimiento negativo o a un agente estresor en la vida de la persona, no teniendo que manifestarse inmediatamente después de la exposición del fenómeno desencadenante, sino que puede aparecer de modo anacrónico, semanas o meses más tarde.

La depresión neurótica entra dentro de las forma clínica llamada “depresión psicógena” que comprende además las depresiones “reactiva” y por “agotamiento o situacional”.

Se reconoce por la concomitancia o la preexistencia de una sintomatología neurótica, ya sea histérica, fóbica u obsesiva, exacerbada o descompensada y de síntomas depresivos más o menos pronunciados. Puede haber una situación desencadenante que es sólo patológica en la medida que reactiva conflictos neuróticos o porque modifica un equilibrio neurótico precario que, a nivel psicodiagnóstico, se detecta como una estructura de personalidad neurótica. Generalmente se trata de situaciones de cambio y de separación.

De acuerdo a la clínica, el síndrome depresivo comprende dos vertientes sintomáticas: la psíquica y la somática.

La vertiente psíquica de la depresión está constituida por un trípode de signos y síntomas, a saber:
a) Alteración del humor en menos – distimia depresiva
b) Inhibición psicomotriz
c) Alteración del pensamiento – dolor moral. Se observa fundamentalmente en pacientes de estructura psicótica.

La vertiente somática del síndrome depresivo tiene varios componentes, entre otros, astenia o fatiga, trastornos del sueño, trastornos digestivos, génito-urinarios, neurovegetativos (respiratorios, laberínticos, oculares, auditivos, cardiovasculares,etc.).

Para el DSM-IV la depresión neurótica se ubicaría en la pauta para el diagnóstico F34.1 (trastornos del humor persistente – distimia), caracterizándose por un “estado de ánimo crónicamente depresivo la mayor parte del día de la mayoría de los días, manifestado por el sujeto u observado por los demás, durante al menos 2 años. Nota: En los niños y adolescentes el estado de ánimo puede ser irritable y la duración debe ser de al menos 1 año. 

Presencia, mientras está deprimido, de dos (o más) de los siguientes síntomas:
1. pérdida o aumento de apetito
2. insomnio o hipersomnia
3. falta de energía o fatiga
4. baja autoestima
5. dificultades para concentrarse o para tomar decisiones
6. sentimientos de desesperanza”

En el marco del grupo y con el ambiente laxo que el mismo genera, los pacientes tienden a relatar sus acontecimientos de vida en los que aparecen algunos de estos elementos:

En un primer nivel, se mencionan pérdidas de familiares o amigos, rupturas de pareja, pérdidas de trabajo, extravíos o robos de objetos preciados, cambios connotados negativamente tanto inesperados como pronosticados, etc.  Entre estos cambios toman relevancia los cambios físicos (adelgazamiento o
ganancia de peso, dolores u otros síntomas asociados a alguna enfermedad física).

En un segundo nivel, más profundo, se relatan situaciones que son producto de la imaginación y la ideación, tanto conciente como inconciente, las cuales representan, en términos muy generales,  temores a las pérdidas. Esto es, la anticipación negativa del futuro, temiendo perder la pareja, los amigos, el trabajo, o dinero, objetos, apariencia, juventud, etc. etc.

En ambos niveles, la posibilidad de representar mediante el juego de roles las situaciones relatadas como desencadenantes de los estados depresivos, posibilita la catarsis de aquellas emociones que están contenidas, y permite la conexión entre los distintos eventos y los estados afectivos correspondientes.

La introducción adicional de la técnica de imágenes reales y simbólicas permite percibir y comprender las variables intervinientes, darle perspectiva y analizar las alternativas y soluciones personales.

Técnicas como la inversión de roles y el doble habilitan el establecimiento de vínculos reparadores que otorgan reconocimiento tanto de sí mismo como del otro y dan lugar a soluciones nuevas, espontáneas y creativas (catarsis de integración).

Finalmente los aportes objetivadores del grupo durante la etapa de comentarios o análisis, le otorga al paciente una visión comprensiva y rica en contenidos y afectos que da cierre al aprendizaje de la sesión.

El primer nivel, relativo a la depresión reactiva, permite un abordaje más directo y de mayor sensibilidad por parte del paciente al insight psicodramático de la situación y su contexto. El segundo nivel, correspondiente a las depresiones psicógenas o neuróticas, es más complejo en tanto lo relatado por el paciente presenta mayor desconexión entre los estados afectivos negativos y los sucesos inmediatos.

El protagonista de la sesión puede referir un suceso desencadenante que nada tiene que ver con lo que realmente produce su depresión.

Desde el punto de vista del Núcleo del Yo, la persona que presenta depresión neurótica tiene una fórmula estructural en la que la confusión mente-ambiente es compensada con mecanismos reparatorios sobre el área mente (fantasías de pérdidas,  menosprecio y autodescalificación de sí mismo y de capacidades) y sobrevaloración del área cuerpo (agotamiento físico, apatía, preocupación por la salud física).

Detrás de la anécdota original, muchas veces se rastrean duelos no resueltos, así como fantasías y temores a las pérdidas.

Referencias

MORENO, Jacobo. "Psicoterapia de Grupo y Psicodrama", Mexico, Fondo de Cultura Económica, 1975.

FORSELLEDO, A.G. “Manual Práctico de Psicopatología” Publicaciones de UNESU. Montevideo, 2009.

FORSELLEDO, A.G. “BIPOLARIDAD EXISTENCIAL Técnica de confrontación por imágenes simbólicas”. Serie: Temas de Psicodrama. Publicaciones de UNESU. Montevideo, 2008.

ROJAS BERMUDEZ, Jaime G. " El Núcleo del Yo". Buenos Aires, Ed. Genitor, 1979.

ROJAS BERMUDEZ, Jaime G. "Qué es el Psicodrama" Buenos Aires, Ed. Celcius, 1984.


La interpretación en el Psicodrama
Ariel Gustavo Forselledo
Licenciado en Psicología
Director de Psicodrama

“En el psicodrama el comportamiento y la actuación del paciente interpretan para el terapeuta en el aquí y ahora; la interpretación del terapeuta se reduce a un mínimo” (Moreno, citado por Kukier, 2005).


Para acceder a lo más profundo del conflicto planteado por el paciente, para favorecer la “iluminación del campo” que le permita el insight, la catarsis de integración que libera y genera un aprendizaje nuevo, en el psicodrama el terapeuta no interpreta, es más preciso decir que nunca interpreta. ¿Por qué?

Porque la “Dramatización, como núcleo del psicodrama, es un verdadero laboratorio que tiene al Escenario como el espacio concreto, que es construido específicamente para tal fin. En este espacio el paciente puede explorar, experimentar y ensayar soluciones o alternativas personales en un campo apropiado (el campo terapéutico) que se logró mediante el caldeamiento específico para el protagonista y para el rol realizado por el Director.

Se plantea una situación que trae el Protagonista. El Director elabora una hipótesis dramática para trabajarla con el Protagonista y los Yo auxiliares. Si esta hipótesis no es rechazada, el Director elabora y pone en práctica una hipótesis terapéutica para ayudar al paciente a tomar conciencia de pensamientos, sentimientos, motivaciones, conductas y relaciones que pueden ser conflictivos o que pueden obstaculizar el desarrollo de una vida autónoma y satisfactoria.

Si la hipótesis terapéutica no es rechazada de hecho por la interacción entre Protagonista y Yo auxiliar, el primero puede alcanzar la catarsis de integración, esto es, un reaprendizaje de vida mediante el ejercicio de su espontaneidad y creatividad.

En la catarsis de integración los roles y vínculos conflictivos son vistos por el Protagonista bajo una nueva luz. Lo que hasta ese momento generaba confusión u oscuridad, toma un nuevo sentido posibilitando que los componentes de la situación o conflicto comiencen a actuar de otra manera, transformándose en "símbolos resolutivos". Luego se integra el sentir, discriminándose e integrándose los afectos que eran contrapuestos de forma coherente con el rol.

Finalmente se integra un valor nuevo (“momento axiológico”), que es el soporte ético que acompañará en el futuro la nueva conducta y el nuevo modo de vincularse. (…)

En la catarsis de integración el protagonista encuentra soluciones, aprendiendo y reaprendiendo, integrando pensamiento, afecto y acto” (Forselledo, 2015).

Siguiendo a Reyes (2008), “En este sentido, esto marca una diferencia crucial entre la interpretación psicoanalítica y la interpretación psicodramática (…).(En el psicodrama),como terapeuta pregunto si al paciente le resuena mi pregunta, entonces continúo. Si no le resuena, pueden existir dos posibilidades. La primera es sinceramente tal vez la más frecuente: que simplemente mi interpretación no corresponda, y creo que en este sentido el modelo psicodramático implica una renuncia al rol del terapeuta como omnisapiente y omnipotente”.

De hecho, un buen Director de psicodrama tiene necesidad de “hablar” muy poco para ayudar a sus pacientes, pero tiene la obligación de dirigir muy eficazmente la dramatización para que el Protagonista pueda encontrar por sí mismo los caminos y las salidas a sus conflictos. Ello supone, adecuada selección de roles y escenas, buenas hipótesis dramáticas y terapéuticas y eficaz manejo de los Yo auxiliares.

Referencias:

FORSELLEDO, A.G. "La esencia terapéutica del psicodrama: La Dramatización y el Grupo". Psicoterapia de Grupo y Psicodrama, 2015. http://temasdepsicoterapia.blogspot.com/p/la-esencia.html

KUKIER, R. “Palabras de Jacobo Levy Moreno”. Ed. Agora. Sao Paulo, 2005.


REYES, G. “Psicodrama: Paradigma y Método”. Ed Cuatro Vientos. Santiago, 2008
La Silla Vacía
Ariel Gustavo Forselledo
Licenciado en Psiclogía
Director de Psicodrama

Esta técnica es muy utilizada tanto en el psicodrama individual como en el grupal, aplicándose con múltiples variantes. 


En su manejo original, el Director coloca una silla frente al Protagonista y le solicita que imagine sentado en ella a uno de los personajes de la historia que ha relatado en la sesión y que es motivo de la puesta en escena.  Luego le pide que le hable como si dicho personaje estuviera sentado en la silla y le exprese los pensamientos,  emociones y sentimientos que le provoca, sean positivos o negativos. El Director puede colocar dos sillas, para que el Protagonista y el personaje estén sentados “frente a frente” y, eventualmente, sea más fácil efectuar un cambio de roles, de modo que el Protagonista ocupe el lugar del personaje y así pueda decir lo que éste siente y piensa de aquél.

Al decir de Rojas Bermúdez (1984), se trata de una especie de “test proyectivo psicodramático”, ya que todos los contenidos puestos en escena son parte del mundo interno del Protagonista. En este sentido, el Director puede solicitar que en la silla vacía el Protagonista “siente” cualquier personaje, sea real o imaginario, o aún un atributo de sí mismo, o hasta una etapa de la vida, por ejemplo “la niñez” o “la adolescencia”, etc.

En estos casos la inversión de roles en la silla vacía permite la confrontación del paciente con su conflicto, asumiendo alternativamente sus distintos componentes.

Una variante de la técnica consiste en colocar una serie de sillas en línea o en círculo, cada una de ellas representando un acontecimiento encadenado o una etapa vital, incluso el futuro. El Protagonista dialoga con cada una de las sillas vacías y responde desde ellas.

Otras variantes incorporan diferentes técnicas psicodramáticas como el doble o el espejo (con la introducción de un Yo auxiliar), el soliloquio y las imágenes reales y simbólicas.

Esta técnica puede ser utilizada como parte del caldeamiento  ”específico para el rol” en el contexto dramático, o como parte de la dramatización en sí misma y en respuesta a las hipótesis dramática y terapéutica del Director.

El origen de esta técnica es parte de una larga discusión entre las escuelas de psicodrama y los terapeutas gestálticos.

Referencias:

FORSELLEDO, A.G. “BIPOLARIDAD EXISTENCIAL Técnica de confrontación por imágenes simbólicas”. Serie: Temas de Psicodrama. Publicaciones de UNESU. Montevideo, 2008.

ROJAS BERMUDEZ, Jaime G. "Qué es el Psicodrama" Buenos Aires, Ed. Celcius, 1984. 


NOVEDAD: UN LIBRO SOBRE PSICODRAMA DE DISTRIBUCIÓN LIBRE

"Temas de Psicodrama" 
Teoría, Metodología y Técnicas

Este libro no es una introducción al psicodrama, a su encuadre o a sus técnicas. Se trata de una publicación que discute y profundiza sobre algunos tópicos que el autor considera relevantes en la práctica psicodramática.

El material que se presenta, nace del intercambio con muchos profesionales que, desde los más distantes lugares, ingresaron al blog del autor sobre “temas de psicoterapia de grupo y psicodrama”, estimulándolo a integrar en una publicación aquellas ideas, ponencias y artículos de su autoría que venía divulgando desde ese lugar.

La primera parte del libro se denomina: “conceptualizaciones teóricas”, e incluye siete temas  diversos que hacen al marco de referencia teórico del psicodrama.

La segunda parte presenta algunos de los aportes del Dr. Jaime G. Rojas-Bermúdez  al psicodrama, y la tercera, lo complementa con lo que el autor ha denominado “apuntes sobre la teoría de la personalidad en el psicodrama”, que recoge lo medular de la teoría de Rojas-Bermúdez, así como ciertas contribuciones de otros psicodramatistas.

La cuarta parte expone varias de las aplicaciones del psicodrama en distintos campos de la clínica y la pedagogía.

La quinta y última parte desarrolla once variantes del arsenal técnico del psicodrama terapéutico.

Se anhela que los psicodramatistas que accedan a este libro puedan encontrar en él, alguna herramienta que los ayude en su quehacer clínico, psicoterapéutico o pedagógico.

Si está interesado puede solicitarlo a: temasdepsicoterapia@gmail.com.

Ariel Gustavo Forselledo
Arlington, VA